Razones para permitir el uso del móvil en el aula

El dato…

Los smartphones han invadido todos los ámbitos de nuestra vida. Y cada vez más. De hecho, incluso los niños cuentan con uno en su poder, incluso a edades muy tempranas. Este hecho ha despertado un encarnizado debate. ¿Se debe permitir su uso dentro de las aulas?

Como ha ocurrido con otros muchos avances a lo largo de la historia, al principio los smartphones han suscitado rechazo y la reacción de muchas instituciones educativas y de muchos docentes han prohibido su uso dentro de las aulas. Sin embargo, ¿es esta una buena política?

Los detalles…

Lo cierto es que hay varias razones que abogan por el uso del teléfono móvil, siempre dentro de unos límites, dentro del aula. La primera de ellas está dentro de toda lógica. Si estamos preparando a los estudiantes para su vida después de la escuela o la universidad, deberíamos permitirles utilizar las herramientas que van a usar cuando ya no estén dentro de las aulas. ¿En cuántos puestos de trabajo puede pensar hoy en día en los que un smartphone no sea beneficioso? Podríamos poner una larga lista de casos: los médicos calculan dosis, los ingenieros consultan planos, cualquier tienda puede realizar el inventario con un teléfono y cualquier puede consultar documentos o el email… En el momento en que los estudiantes entren a formar parte del mundo laboral, casi con total seguridad tendrán que utilizar la tecnología móvil. Desde este punto de vista, no prepara a los alumnos para el mundo que les espera podría considerarse negligente.

Pero, además, hay otra aspecto que afecta más directamente a las instituciones educativas. En un momento como el actual, en el que los presupuestos son cada vez menores, la tecnología puede ayudar a estirar los recursos disponibles. De hecho, hay muchas aplicaciones que se pueden utilizar para innovar y mejorar las metodologías de enseñanza y que son gratuitas. Y, lo mejor de todo, llegan directamente al bolsillo de los estudiantes.

Otra razón es que los dispositivos móviles son una herramienta excelente para desarrollar las habilidades del siglo XXI. Si se está buscando que los alumnos aprendan a colaborar, ¿por qué no utilizar los teléfonos que tanto usan? Uno de los principales argumentos en contra de los smartphones es que los estudiantes los pueden utilizar para trampas, pero estas han existido antes incluso de que aparecieran los teléfonos. Desde que existe la escuela, se han pasado “notitas” de papel, y no por ello se prohibió el papel. Tenemos que acostumbrarnos al hecho de que hoy en día los alumnos no necesitan tanto saber cosas como el hecho de que necesitan aprender a usar esas cosas. Y, ¿qué mejor forma que utilizar esas “cosas” para desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, la colaboración o la creatividad?

Pero, también debemos tener en cuenta que debemos ser coherentes y, por tanto, no utilizar un doble rasero. Es decir, los alumnos ven a diario a sus profesores, al personal administrativo del centro e incluso a los directores paseándose por las aulas y los pasillos del centro con su smartphone en la mano, y a esos mismos estudiantes se les prohibe el uso del teléfono. Desde luego, el mensaje que se envía es contradictorio.

Y, por último, si queremos introducir la tecnología en el aula y enseñar a los alumnos a ser responsables en el uso de las nuevas herramientas, es otra incoherencia que, para mantenerlos “seguros”, se niegue a exponer a los estudiantes a esa tecnología. Los alumnos están usando los smartphones se les prohiba su uso en clase o no. Los utilizan para comunicarse, enviarse fotos, compartir experiencias e ideas a través de las redes sociales, informarse… El papel de la escuela es enseñarles a utilizar los móviles de forma responsable, ya que los peligros y riesgos de su uso no van a desaparecer porque se prohian en un espacio.

Y entonces…

Hay varias formas de enfrentarse a las novedades. Una de ellas es prohibirlas, pero al igual que no se puede poner puertas al campo, tampoco vamos a conseguir que los niños dejen de utilizar los smartphone. Además de ser incoherente con la política de muchos centros de introducir la tecnología en el aula, su uso durante la clase puede utilizarse con fines educativos. La oportunidad está ahí.