¿Flipped class sin internet?

El dato…

En muchos de los posts hemos tratado de la Flipped class o de cómo invertir la clase para dar un mayor protagonismo a los alumnos. En algunas de estas entradas, como la titulada Flipped class: el papel de los contenidos, poníamos de manifiesto la importancia que ha adquirido la tecnología en este proceso.

Sin embargo, muchos de los profesores que deciden invertir sus clases se encuentran con un problema: el acceso a internet. Ya sea por las conexiones o por los dispositivos, lo cierto es que aún muchos de los centros educativos del país no cuentan con la infraestructura que a todos los docentes les gustaría tener para hacer de la suya una flipped class. Y lo mismo pasa con las conexiones a internet desde casa, y eso que España es uno de los países con mayor penetración de internet en los hogares.

Los detalles…

Este inconveniente, sin embargo, no debe echar para atrás a aquellos profesores que quieran invertir su clase.

Por ejemplo, a aquellos estudiantes que tienen ordenador en casa pero que carecen de conexión a internet se les puede proveer de una pendrive o un dvd en el que se encuentren los contenidos.

Los problemas más difíciles de solventar son los que surgen cuando los alumnos no cuentan con un dispositivo a través de que el poder acceder a los contenidos, como un ordenador o una tablet. En estos casos, entran las políticas públicas y las políticas que quiera poner en marcha el centro, pero las posibilidades son varias.

Algunos centros, como está ocurriendo en Andalucía, ofrecen a sus alumnos un ordenador portátil al inicio del curso. Además de facilitar el acceso a los contenidos, ya sea a través de la red o descargados en el disco duro u otro tipo de memoria, el préstamo lleva a que los alumnos desarrollen el sentido de la responsabilidad, ya que son ellos los que se tienen que ocupar de mantenimiento de los equipos.

Otros centros están optando por las tabletas para que sus alumnos puedan acceder a los contenidos. Y, en algunos casos, son “propiedad” del estudiante durante el curso y en otros casos solo se utilizan dentro de las aulas.

Otra opción es habilitar salas con dispositivos en las que los alumnos que no tengan la opción de consultar los contenidos fuera del centro puedan hacerlo en sus instalaciones. Esto implica mantener abierto el centro abierto fuera del horario de las clases y contar con personal de apoyo, por lo menos para el mantenimiento de los equipos.

Hay otro escenario con el que se pueden encontrar con los profesores: la ausencia de dispositivos en casa por elección de los padres, es decir, que éstos no permitan que sus hijos utilicen estos dispositivos fuera del colegio, como se han dado algunos casos.

En este caso, la única opción que les queda a los docentes es hablar con los tutores del alumno para explicarles el porqué y las posibilidades que ofrece el aprendizaje de una flipped class. Si aún así, no es capaz de convenerlos, será el alumno el que tendrá que pasar más tiempo en el centro para poder seguir el ritmo del curso.

Y entonces…

Las ventajas de invertir la clase las hemos explicado en varias ocasiones. Pero junto a los beneficios también aparecen inconvenientes en el proceso. El que hemos explicado en las líneas anteriores es un ejemplo, pero podríamos hablar de otros tantos. Lo importante es tener la voluntad de llevar a cabo este proceso y solucionar los problemas que vayan surgiendo con imaginación y con flexibilidad para seguir manteniendo al alumno en el centro del proceso de aprendizaje.