80 maneras de pensar colaborativamente en las aulas

En varias oportunidades en este espacio hemos  hablado sobre la importancia de  formar a la generación que hoy está en las aulas escolares para que lleguen a la educación superior con unas aptitudes acordes a las del primer cuarto del siglo XXI. En el post anterior, hablamos de la importancia de formar al profesorado para atender las demandas de la generación Z, pero hoy queremos poner hincapié en la tecnología, los espacios y en las dinámicas que se están utilizando en todo el mundo para hacer frente a esta situación.

Cuando preparábamos los contenidos, se presentó en España el informe “Viaje a la escuela del siglo XXI” de Alfredo Hernando, un estudio de campo mundial, para conocer en primera persona, las experiencias de educación innovadora que se están aplicando hoy en las aulas.

De las conclusiones y capítulos de este “viaje” os dejamos el informe para que saquéis vuestras propias conclusiones, pero nos quedamos con dos macrotendencias que se repiten a lo largo de las 80 acciones concretas que se analizan en la investigación: la constante búsqueda de información por parte de los alumnos ( que ya no se conforman con “la” versión de los libros de texto, repetida por el profesor) y el impulso cada vez mayor al aprendizaje colaborativo.

Muy presentes están también dos constantes del movimiento makers: aprender a programar integrando rutinas del pensamiento con actividades creativas y originales de las inteligencias múltiples y, hablar del conocimiento en las aulas como una experiencia de aprendizaje integrando contenido curricular con desafíos, insignias (badges) y retos, en un gran escenario de aprendizaje en el que los alumnos puedan elegir su propio itinerario personalizado.

Aprender pensando

Parece de lógica, pero es triste comprobar que durante siglos, el aprendizaje de conocimientos se ha basado en la repetición y ha dejado de lado el pensamiento. Para muchos teóricos, esta disfuncionalidad del sistema ha significado que la mayoria de las personas que egresan de una institución educativa no entran en contacto con “la vida real” hasta que no ejercen la profesión, una actitud imposible de sostenerse, considerando que de una a otra etaa de proceso educativo formal pieden pasar facilmente entre 12 y 15 años. Entonces ¿Cómo se enseña a pensar desde la educación infantil? Pues generando en vez de rutinas de conocimiento y reiteración en los contenidos,  rutinas de pensamiento, esquemas conceptuales y mapas mentales.

Quizá no resulte tan innovador, pero si pensamos que con este aprendizaje de rutinas  y construcción de mapas mentales nos ahorraremos casi 20 años de “repetir conocimientos” , estamos hablando de una verdadera revolución. Lo que desde hace unos años llamamos “disruptiva”. Un sistema de aprendizaje que  no solo se aplica en Estados Unidos, sino que actualmente ya lo aplican escuelas de 13 países iberoamericanos.